¿Qué pasó ayer?

Publicado en Uncategorized con etiquetas , , el 11 abril 2010 por Yo

En Chile las grandes fiestas y celebraciones son llamadas “carretes”  en la jerga juvenil (no tengo idea por qué). Las cosas que pueden suceder en ellos son variadas, pero cuando un carrete está planificado para la destrucción (entiendase que los asistentes toman como si el mundo acabara al día siguiente) lo único que se puede esperar es tener una gran caña (resaca).

Una imagen vale mas que mil palabras

El problema es cuando, además de sentir que te partieron el cráneo,  no recuerdas nada, pero NADA de lo que sucedió. Y los problemas no terminan ahí.  Cuando sabes, por experiencias previas, que tus borracheras no llegan a buen puerto empieza el pánico por tus posibles acciones, pánico porque carreteaste con gente que conoces y que seguirás viendo por lo menos por un año más, por haber hecho o dicho cosas que no se deben, por haberte desperfilado, etc. Ahora además se suma el pánico de la evidencia (entiéndase por fotos o videos)  que además de refrescar la memoria, reviven la vergüenza.  Lo único que me reconforta es que, así como yo no recuerdo nada, los demás presentes tampoco (o eso dicen).

P.D: Claro que el consumo poco-responsable de alcoholes varios no fue del todo injustificado. En este caso fue para cerrar un ciclo, su naturaleza fue de tipo ritual/carnavalezco y es por ello que molesta no recordar, porque se supone que era algo importante para recordar. ¡Que vergüenza!

De terremotos y otros cuentos

Publicado en Uncategorized con etiquetas , el 10 marzo 2010 por Yo

A  veces no basta con sentir que emocionalmente te acaba de pasar una aplanadora por encima, o que simplemente el suelo se movió de tal forma que no puedes mantenerte en pie (metáforas), porque cuando ya crees que nada puede ser peor, empeora.

Hace poco más de una semana, en Santiago de Chile, ciudad en la que vivo hace 5 años, se me movió literalmente el piso (o departamento, mejor dicho). En su momento creí que era simplemente un temblorcito, y que el movimiento del edificio se debía a que en sus cimientos hay unas cosas antisismicas**, pero cuando se prolongó por mucho tiempo, me senté en la cama y vi que las luces del edificio del frente se movían como si éste se estuviera derrumbando y fue entonces cuando caí en cuenta de que no era tan simple como creía. Vivo sola, asi que en ese momento solo atiné a quedarme bajo el marco de la puerta principal, donde no sucedería nada, y así fue. Mas allá del susto momentáneo, mi edificio no sufrió mayores complicaciones y por lo mismo, creí que no era nada grave. Mi ilusión duró hasta que un vecino nos informó que había sido un terremoto y que el epicentro era en Concepción (varios kilometros al sur de la ciudad).

Áreas mayormente afectadas

No mentiré, pensé que era una exageración y cuando pude comunicarme con mi familia, que vive en Valdivia, quedé más traquila, pero al pasar las horas, al escuchar la radio, al ver a algunos vecinos llorar porque tenían familiares que en ese momentos se encontraban cerca del epicentro, empecé a sentirme mal, y no precisamente porque en un primer momento pensé que el pánico de los otros era exagerado y algo teatral (hablo de mis vecinos, que al igual que yo, no habían sufrido ni la mitad en contraste con los realmente afectados), sino porque estuve durante dos meses dándole vuelta en mi cabeza a problemas que si bien no sé si tienen solución, son una estupidez cuando se considera que una porción grande de tu propio país, de tu gente, esta sufriendo no sólo de frío y hambre, sino tambien de la más profunda angustia, propia de un futuro antes seguro y ahora incierto. Me sentí mal, al igual que muchos, por no tener pérdidas materiales, como si la conciencia de pronto pesara una tonelada y acumulara todas las ocasiones en que nos preocupamos por idioteces que pueden no tener ni el más mínimo fundamento.  Ahora sólo queda ayudar a reconstruir lo perdido, tanto emocional como material. Espero que entre todos podamos.

P.D: pese a que soy una simple ciudadana, les agradezco en nombre de la gran mayoria del país a todas aquellas personas y ciudadanos del mundo que han enviado ayuda o cooperan desinteresadamente no sólo en esta catástrofe, sino en cualquiera que acontesca en la tierra.

**no recuerdo el nombre…sorry, pero como Chile tiene el record histórico del sismo más fuerte del mundo (Valdivia, Mayo de 1960),  sumado a un sin fin de temblores que afectan a todo el país desde siempre, las construcciones  dicen tener tecnología antisísmica que supuestamente evita que éstas se dañen mucho (por lo visto, no es tan así, basta con ver lo que sucedió).

Las pruebas de la Vida

Publicado en La vida es rara con etiquetas el 10 marzo 2010 por Yo

Todos los seres humanos somos sometidos a pruebas constantemente, esas que  se nos muestran como un desafío, provocandonos pavor o inclusive excitación.  La base de estas pruebas, así como sus símiles, los exámenes, consiste en aprobar o reprobar, superar o fallar lo impuesto…entonces:  ¿Qué es lo que nos condiciona a enfrentar de buen o mal modo una prueba de la Vida? ¿Será nuestra experiencia, que a su vez se encuentra supeditada a las expectativas (positivas o negativas) que tengamos de los acontecimientos futuros? ¿Por qué hay momentos en la vida en que uno siente que la Vida te sobrepasa y simplemente no quieres luchar porque estas cansad@ de perder? ¿Le sucederá a todos?

Frustración anticipada

Publicado en La vida es rara con etiquetas , , , el 11 diciembre 2009 por Yo

Siento que se viene la angustia. Esa que oprime el pecho y no deja respirar. Esa que impide “pensar positivo”. La que amarga. La que causa la pena de la gente, cuando no hay nada peor que las personas que te rodean te miren con lástima, como si comprendieran por lo que vives cuando la realidad no puede ser más opuesta…¡no tienen idea de lo que  realmente pasa!

Sé que viene, a qué se debe y no sé como detenerla. Frustración maxima. Quiero llorar.

Temores de antaño

Publicado en De peliculas y otros cuentos con etiquetas , , , , , , el 6 diciembre 2009 por Yo

Hace un tiempo atrás fui al cine a ver una película de un mago inglés adolescente que usa anteojos redondos y una varita (creo que se capta la idea…no pondré el nombre porque o si no llegarán fanáticas a leer un post que no tiene nada que ver, por lo menos directamente, con la película en cuestión). La disfruté, era entretenida, tenía buen motaje,  efectos y fotografía, listo. El problema sucedió  cuando entró en escena el “malo” de la peli. Si, aquel sujeto rubio y… malo (aunque en la película fuera más víctima de las circunstancias que otra cosa). Bueno, de pronto y sin saber el motivo me sentí algo incómoda (y no precisamente por ser bastante grandecita para ver una película así, que vamos, estaba lleno de vejetes como yo!) pero no le dí muchas vueltas, me dediqué a ver la peli, que a eso fuí al cine.

Pero cuando salí  y me dirigía al depto lo entendí todo. Fue como si retrocediera un par de años a la época escolar-adolescente y lo viera frente a mí…sí, al sujeto de mis pesadillas. Era demasiado parecido a DM (el malo), solo que mi demonio personal tenía ojos café, lo que lo hacía más extraño si consideramos la rubia y oxigenada cabellera (natural a todo esto, no como el actor). El sujeto en cuestión era malo, molestaba a todo el mundo, era cruel, contestarario, violento y lo peor de todo, le daba igual el mundo y a la vez nadie se preocupaba de él (yo creo que hasta sus papás le tenían mala), o sea, más peligroso que mono con navaja.

El sujeto en cuestión era como una versión escolar-soft del innombrable

No recuerdo que me dijera algo ofensivo directamente a la cara, pero siempre estaba ahí, donde menos lo imaginabas y listo para hacerte la vida imposible…pero su especialidad era la no-agresión fisica directa, es decir, el bulling sicológico y la propagación de información difamadora, de modo que su actitud se contagiaba a la mitad del colegio con una rapidez impresionante. El sujeto se dedicaba a hacer miserable al resto y con ello intentar sentirse mejor, como si de pronto el hacer sentir mal a alguien por cosas que no controla facilmente, como su apariencia, intelecto o cosas así, lo hicieran sentir menos miserable. Ahí radicaba mi miedo, no sólo porque cuando se ensañaba con alguien no lo soltaba hasta verlo destruído, sino que sentía que si me consideraba como “molestable” me haría pedazos y mi fortaleza se esfumaría.

Después de unos tres años se fue (o lo expulsaron, no recuerdo) y no lo ví más… creo que por eso me costó identificar el por qué de mi malestar en el cine. Sin embargo, cuando estaba  haciendo estupideces y haciendo quedar mal a las personas que tenían la mala suerte de encontrarse con él, se podía percibir su mala onda con el mundo en general, se sentía el abandono del que era víctima, del desamor de sus papás, que parece estaban más preocupados por aumentar su patrimonio que en lidiar con un hijo problema. No sé que habrá sido de él, pero espero que donde quiera que esté sea un sujeto feliz, tanto por su bien como por el de los demás.

Debe ser difícil no ser querido, no sentirse querido. Creo que a todos nos ha pasado alguna vez, aunque haya gente que de hecho sí nos quiera…no puedo creer que después de ver HP, una película 100% evasiva, haya recordado tanta lesera junta!

Nota: a todo esto, el nombre del actor que interpreta al malo en HP es el mismo del malo de MI película personal… demasiada coincidencia, ya no sé qué pensar.

La felicidad trae suerte…

Publicado en La vida es rara con etiquetas , , , , el 6 diciembre 2009 por Yo

Yo creo que sí. Cuando se espera lo mejor, cuando se está feliz y radiante, las buenas vibras se perciben y “lo bueno” (porque todos percibimos e interpretamos las cosas de distinta manera, he ahí la generalidad) llega solo, en cambio cuando se está de malas todo sale mal y se siente de pronto que hay una nube negra y llena de agua justo sobre la cabeza, pero sólo sobre la propia. El problema es que ambas situaciones anímicas generan un círculo vicioso bastante perverso, porque si a uno le pasan cosas malas,  los sentimientos podridos vienen adjuntos para la gran mayoría de las personas (me incluyo), y si de pronto suceden cosas buenas uno inmediatamente se predispone a mirar el mundo de manera positiva, generando así que sigan sucediendo cosas geniales, e inclusive llegar  a creer que tenemos “suerte”.

Así que hay que mirar todo de la mejor forma posible y encontrarle el lado positivo a la mala pata, porque de lo contrario ya habriamos bastantes bajo tierra. Intentar disfrutar de cosas pequeñas, de detalles que solemos dejar de lado, como sentir el aroma seco de la tierra, del pasto recién cortado, de la zona de verduras y frutas del supermercado (lo siento, hoy me ganó el sentido del olfato)…en fin, de pronto darse cuenta que lo que nos rodea no es tan malo como pensamos.

No sabia que foto poner, y ésta me encanta...

No sé con qué cara escribo esto, cuando hace unos días atrás escribí lo mucho que odiaba la primavera…no es que hoy la odie menos, pero creo que la vida en general hay que APRENDER a disfrutarla.  Estoy en eso…diariamente.

Maldita Primavera

Publicado en La vida es rara con etiquetas , , , el 3 diciembre 2009 por Yo

Creo que este es el primer día primaveral en mucho tiempo, es más, estaba empezando a creer que la división estacional no era más que un recurso publicitario para vender ropa de temporada.

El día estuvo radiante, caluroso… asfixiante. Subir al metro fue todo un desafío, y el mayor sacrificio fue caminar una hora bajo el sol carbonizante propio de las 2 de la tarde.  Los pájaros cantaban,  algunos regaban sus jardínes, los amantes primaverales sonreían cómplices en fin, el planeta seguía funcionando, mientras que yo deseaba que se detuviera. HOY odio la primavera, porque sólo me recuerda que poseo muy poco y que carezco demasiado de todo lo imaginable. La odio porque hoy el mundo estuvo a todo color, y yo sólo era capaz de ver en blanco y negro.

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